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Historias del parque

Este año toca terminar las vacaciones en el Parque de Atracciones de Madrid. Digo toca porque  mi escaso amor por la adrenalina me convierte en mochilero profesional y asiduo usuario de la zona infantil .

Atrás quedan aquellos años en los que acudimos con los amiguetes y en manada osaban unos subir a todas las atracciones y otros disfrutaban de placenteras charlas con amigas de prudencia y paz.

Todos tenemos un pasado y es hora de desenmascarar a gente en la actualidad defiende la mesura y las normas de convivencia.

Me cuenta un pajarito que un buen amigo , corredor pero no runner,amante de Bono pero no del PSOE y residente en el pueblo vecino a Valdemoro hizo pasar un mal rato a mi paciente hermana.

Estaba ella en calurosa espera y el susodicho se percató de su presencia.Estaba en primera fila por lo que,ante la indignación general la invitó a colarse a grito «pelao».

La pobre aguantó la compostura y evitó un linchamiento seguro.

La cosa no acabó mal pues años mas tarde aquel imprudente chaval se convirtió en padrino de la hija de mi juiciosa hermana.

 

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Orgullo, prejuicio y agujeros negros

A estas horas todos pensamos en coincidencias cósmicas para que el Rayo se salve y qué queréis que os diga, por como iba la cosa, yo pensaba que algo iba a ocurrir tras lo acaecido en el Metropolitano y Zorrilla.

Me preparaba para ir a trabajar cuando empezaba el choque (verlo entero de madrugada con desazón y madrugar para escribir en estos casos debería ir bonificado) cuando pensé “¿Y si salimos de ésta? Voy a apurar un poco para ver como arranca el Rayo (también pensé que la contra hoy la leeréis tarde, pero de algo hay que comer), a ver si sacan algo”.

La semana había sido muy cósmica. Victoria ante un Valencia intratable, bautismo definitivo del Polideportivo del Pozo con el nombre de Wilfred Agbonavbare, guardian eterno de nuestra puerta, Black Panther de nuestra franja y primer visionado de un agujero negro.

Me quise quedar con lo bueno, pero mientras cogía la bolsa con mi comida en el borde del área franjirroja se daban conversaciones de ascensor . Hablaban del Valladolid, del pobre Nacho, del impetuoso Waldo, del desgraciado Plano… y en un momento…zas. Beñat la bota dos veces (normal cuando lanzas un tiro libre, chiste baloncestístico, que el Rayo también tuvo equipazo), la pone al segundo plano y Williams, vasco, negro, con nombre de alero tirador se aprovecha de un bloqueo, hace un reverso y tira para tres puntos. Mientras todos nos preguntábamos donde estaba Amat tristemente lo descubrimos. Estaba como siempre lento y perfectamente colocado para estorbar a su portero, recibir el impacto de la pelota y despistar a Alberto en el primer Oscar (no plano, sino de la academia) para Iñaki por poner banda sonora a esta película. (1-0).

Me fui a trabajar pensado en el saco que le caería al Rayo. Me subo al coche , pongo la radio y el locutor grita en diferido, como esta contracrónica, penalti a favor del Athletic Club. Lo hace así porque Medrán carga a la desesperada y Raúl García, al que vimos arrastrarse con Osasuna en Vallecas en aquel inolvidable 6-0, y que supo que era de Bilbao tras ser entrenado por Diego Pablo Simeone, técnico del puente de Deusto, no se queja demasiado, el juego sigue y dos minutos después, cosas a pulir del VAR, coge el balón para lanzar.

Rulo dispara y Alberto García rechaza, los defensas se duermen para que haya final feliz pero el capitán rayista lo evita y el arquero, objeto de justificados prejuicios vuelve a ser nuestro orgullo, iniciando la reacción en San Mames.

Llego al trabajo animado por un Rayo mejorado, con otro ánimo y el fin de fiesta del primer tiempo, antes de comenzar mi jornada es inmejorable para salir del pozo. Cada uno hace lo que sabe hacer y ¡sorpresa, gol!. Pozo esconde la pelota y juega fácil, Medrán abre bien, Bebé mete el balón a la olla, RDT lo busca y Alex Moreno llega por sorpresa, tanto que mete gol con la derecha para cerrar con tablas el primer acto. (1-1).

Empiezo esperanzado la jornada laboral y cuando creo que ha terminado el partido echo un ojo al móvil que no ha parado de vibrar, echa humo, tanto que casi me hacer una quemadura en el muslo.

Veo con desazón que el olor a chamusquina no era infundado. Leo que han sido divisados más agujeros negros, en este caso en el Botxo. El primero en una salida prescindible en corto, una perdida absurda y el segundo Oscar para Williams (2-1). Quizá sería bueno algún protocolo de seguridad que impidiera arriesgar en los diez primeros minutos de cada tiempo. El segundo y mas que un orificio un pozo sin fondo el de Advíncula. Culpamos a Alex Moreno de sus carencias defensivas. Paco lo vio desde el principio y lo corrigió situando a Tito de lateral izquierdo y al 7 de interior pero, ¿qué hacer con un jugador avisado para que no use los brazos en exceso y que se dedica a hacer flamenco con ello como si fuera un palmero de un tablao flamenco? ¿Donde situar a un pelotero que te destroza un partido en dos minutos?. Pues eso.

El Rayo siguió intentándolo pero Raul García se vengó por donde mas duele, el palo corto, Alberto nos recordó porque Michel lo sentó (el centro polideportivo ahora llamado Wilfred antes se llamó Alberto García, pero ese es otro tema) y el Athletic pareció sentenciar (3-1) en un injusto castigo para nuestro portero y equipo.

Antes Mario nos ilusionó por un minuto pero ayer nuestra victoria estaba en fuera de juego y su gol fue anulado. Luego Embarba nos volvió a levantar el ánimo lanzando a De Tomás para el 3-2, pero el Athletic hizo su trabajo, evitó mas coincidencias cósmicas y el Rayo vuelve a casa orgulloso de su esfuerzo pero triste porque sus errores lo lastran y acercan al agujero negro del que algún jugador en concreto espero no vuelva a salir.

Otro día esta historia será más larga, pero toca coger fuerzas para escalar los Pirineos que nos vienen. Próxima parada, Huesca.

Young hearts run free

Los corazones jóvenes deben hacerlo. Sin embargo a veces no lo consiguen . El mundo parece cargarles con un lastre o unas riendas que los frena e intenta conducirlos con una mezcla de mediocridad,miseria e inquina.

Lo bueno de los corazones jóvenes es que con su energía y con su fuerza no lo permiten y rompen piedras,cuerdas o todo obstáculo que se ponga por delante en su camino.

No pierdas nunca la fuerza,la energía y el amor propio,Cris. Se te quiere y sobre todo se te respeta.Mucho.

El botón de Isa

El día que me iba de vacaciones,preso de un sadismo infame, grité basta a mi manera y decidí dos cosas. Una de ellas sería adelgazar. La otra,morir matando y terminar mis días de desenfreno alimentario preparando por primera vez en mi vida unas torrijas .

En la imagen yo intentando no morir aplastado por una de ellas.

Con la ilusión de un chiquillo las hice y aunque salió una fuente curiosa, entendí que lo importante era el camino, por lo que me comí solo una, la más pequeña con la satisfacción del deber cumplido,la sorpresa de los míos y un combate a muerte en mi cabeza. El que se disputaba entre un ángel (que podría haber sido Sánchez por la guitarra y el buen rollo ) y un demonio (que también podría ser él si pensamos en contar los kilómetros necesarios para eliminar una ración de torreznos Caballero deglutida en Villamanta ).

Una mirada al espejo me convenció de hacer un “se mira pero no se toca” . Hice caso omiso de las llamadas y mensajes directos de mis amigos los bollos, les dije a los “curados” que lo nuestro no puede ser, quizá un rollete de vez en cuando, retomé mi relación con la fruta y ésta me presentó a unos coleguis. Uno que es muy superficial tuvo sus reparos. Mirando su aspecto le dije a la fruta que eran “un cardo”. Ella,astuta y de dulzor natural se hizo la loca “y un brocoli,y un aguacate,y un tomate, una lechuga,y una judía, una coliflor “… Quedamos una noche y salió bien. Sin necesidad de celestinas tipo mayonesa,nachos o chorizo.

Aunque me dieron ganas de hacerme del Betis,mis primeras noches fueron del Joventut, verdes y negras. (los juegos del hambre ya estaba pillado).

Retomé la rutina de correr y hacer ejercicio y superé la trampa mortal que me esperaba al regreso al trabajo

Mis ojos las miraron con los mismos ojos que la deficiente lente de este móvil y pude huir al grito de “Emosido engañado”

En proceso de readaptación y conciliación de vida laboral, familiar y personal leí algo de una quedada con una atleta de élite. La última y única vez que la tuve cerca fue la mano inocente que me “regaló” unas zapatillas,y yo a la gente tan generosa la tengo siempre en mis oraciones.

Si era tan maja como la “chatina” y conseguía hacer de tripas corazón con la vergüenza todo saldría a pedir de boca (pedir de boca pediría un bocata de calamares,debo cambiar de frase hecha).

Nos fuimos a la quedada. En ella sólo tienes dos opciones. Puedes hincharte a llorar al descubrir que todos tus ejercicios los haces mal o puedes abrir los ojos, ensanchar las orejas (a mí no me hace falta) y disfrutar.

Sufrí un rato por mi forma física y otro por ese sentido del ridículo repentino que bloquea tu coordinación y tensa tus miembros pero disfruté de la empatía de Isa y sus dotes formativas . ¿Cómo no vas a querer a alguien que te enseña visualizando tu día y día? Que te digan que debes imaginarte contrayendo la lorza frontal en los ejercicios como si quisieras entrar en ese pantalón de sus sueños con una tripa que parece Fukushima es puro amor, algo que no se olvida,como recordar a otra amiga cada vez que me calzo mis Garabatas 3.

Que te corrijan con paciencia (imagino sus pensamientos ), te concedan un rato de paz en el estrés capitalino,te escuchen y te den buenas ideas para el futuro con normalidad,sin adornos y una buena dosis de cotidianidad (palabro) es tan de agradecer que solo queda lo más importante, hacer algo de caso a la que sabe (hasta en saber hacer pan,proclamo).

Muchas gracias Isa Macias por todo. Nos faltó la foto pero me acordaré de tí al comer,al sonreír y al intentar ponerme ese dichoso pantalón.

Lecciones de vida

El jardín frente a mi casa es como las redes sociales.

Entre un montón de basura emerge un millón de flores, de plantas, de vida.

Hoy muchas de ellas florecen y nos ofrecen ejemplos en los que apoyarnos,lecciones para no olvidar.

Florece Laura,que convirtió lo que para otros y otras hubiera significado rendirse en un motivo más de lucha,esfuerzo, superación y muchas alegrías . El autismo te puede conducir a muchos sitios. A Hugo lo llevó a London Eye. A ella la mandó, hasta donde yo sé, a vender pan y bollería, a reponer palés, a llevar camisetas de Juego de Tronos y lucha contra el patriarcado,a dejar de fumar y a adelgazar para tener un tipín digno de tumulto en Trafalgar Square confundiendola con una Spice Girl.

A ver si me cruzo con ella y me firma un autógrafo. Enhorabuena.

Cuando Shenron conoció Madrid Central

Abrió sus ojos pensando “¿a ver donde aparecemos ahora?”

No se sorprendió demasiado con lo que vio a su alrededor. Una cueva con mala cobertura,una pantalla de ordenador,un móvil, un par de impresoras,una videoconsola y una pila de papeles, una papelera llena y nula ventilación . El hábitat habitual de sus “clientes”. Le llamó la atención que Dony,el último en reunir las siete bolas o joyas del dragón (porque Shenron es un dragón de los buenos) fuera en traje. “Estos frikis cada vez son más extravagantes ” pensó el pobre Shen para sus adentros mientras Dony flipaba más que con un bote de Micodina.

Acostumbrado a esas reacciones, Shenron se hizo el guay y le recordó que podía pedir un deseo. Dony dudó y tras desechar la idea de convertirse en Heisenberg quebró la capacidad de sorpresa del dragón.

“Quiero pasear por la ciudad contigo”.

Concedido.

Dony,emocionado, invitó a subir a su coche a Shenron,que le pidió un chicle para el mareo.

Ya en la gran ciudad se hartaron de pasear. Shenron no entendía porque la gente huía despavorida. Dony le explicó que era el efecto Godzilla y Shenron se frustró al no poder encogerse de hombros (mierda de ser un dragón, pensó ).

Dony recordó que llegaban tarde a un recado y decidió coger el coche. Una señal le frenó , ponía MADRID CENTRAL, PROHIBIDO EL PASO.

Se bajaron y subieron al metro. Allí entre gritos ,lamentos y carreras de los viajeros, Dony se dispuso a comprar un billete. No encontraba la opción y el empleado le preguntó si no tenía la Tarjeta Transporte Público. Dony negó con la cabeza y el gestor le quiso explicar como adquirirla, las opciones disponibles y porqué en el centro de Madrid no se puede conducir.

Shenron se empezó a calentar cuando el de Metro le dijo a Dony que su “mascota “no podía pasar.

El dragón indignado le preguntó al vendedor si sabía con quien estaba hablando.

“Ah,¿que también habla? ,tendrá que adquirir la Tarjeta Transporte Público y luego cargarla con blablabla…”

Cuando se giraron hacia el dragón descubrieron con sorpresa que Shenron se había evaporado.

Un vigilante dijo que se había colado. Dony pensó en que le hubiera gustado cargarse al de los Pollos Hermanos .

Shenron se perdió sin remedio por Madrid Central y después deseó ,escondido en Usera (barrio chino para los no iniciados ) que alguien de nuevo encuentre las dichosas siete bolas.

Atención personalizada

Voy a negar la mayor.

Los defensores de un nivel de atención sanitaria en relación directamente proporcional al nivel de panoja en la cuenta bancaria argumentan que la sanidad privada es mejor por su atención personalizada.

Vuelvo a negarlo.

Llevo la contraria porque mi realidad lo demuestra. La sanidad pública que defiendo y defenderé siempre no entiende de algoritmos ni gaitas.

Nos conoce y actúa en consecuencia.

No es un secreto precisamente que uno es despistado. Que mi hijo mediano lo sea es algo puramente genético . Que mi santa,frita de ir y venir arriba y abajo por la vida se pueda descuidar es natural y humano.

Repetirle a mi pequeño (eufemismo para definir a este armario con más cuerpo que una nevera americana) una radiografía de una parte de su cuerpo que ya se ha hecho y retrasar un diagnóstico porque falta hacer la de otra zona que la especialista pidió sin que nadie se percatara del error es un despiste digno de una atención 100 % personalizada.

Lo de pasar entre unas cosas y otras dos horas de tu único día libre en diez escuchando resignado tamañas fazañas de médicos, técnicos y administrativos no es un despiste,pero si un toque de atención para estar más atento a todo .Tambien es un recuerdo de que,detrás de todo esto hay seres humanos que pueden equivocarse (y hasta hacer tartas y dulces celestiales -codazo-guiño-codazo- para una que yo me sé ) aunque espero que solo lo hagan con esto.

Lo dicho,un desastre vaya.

Hacer el canelo

No busquéis más. Si lo hacéis descubriréis una foto de mi careto mañanero, descuidado y con una mueca de indignación, rabia y vergüenza representando esa expresión tan usada como desconocida en su origen.

Todo empezó ayer,en ese momento de ternura paterno-filial en el que te hacen creer que eres el mejor padre del mundo para justo a continuación pedirte algo. Un truco tan usado que no pude más que atender la petición con una sonrisa irónica.

Mi hijo me pidió un libro de lectura para el cole y su hermana mayor acudió al rescate. Ese libro lo tenemos,dijo.Contrariado,el muchacho tuvo que explicar que no le servía, que su profe requiere otra edición distinta, la adaptación por otro autor de un clásico . Me pareció tan kafkiano que sufrí una repentina metamorfosis,esta vez de Ovidio,para convertirme en energúmeno a tiempo parcial. Me negué a comprar de nuevo el texto, ese truco para sacarte pasta también está muy usado.

La sorpresa fue que mi hijo me conoce bien y tenía la solución en la pantalla, el catálogo de las bibliotecas de Madrid.

Encontramos un ejemplar disponible en un centro relativamente cercano y el sistema no permitió reservarlo por lo que me aventuré esta mañana a ir a buscarlo.

Había pensado en ir al trote a por él, ida y vuelta,ida o vuelta según me levantase pero el despertar presentó un cuadro de dolor lumbar y condromalacia rotuliana. Ni me planteé ir en coche. Gastar en gasolina y aparcamiento más que el precio del libro,contaminar el aire de modo frívolo y ser el primer multado en Madrid Central no entraba en mis planes por lo que dejé al peque en el cole y tomé una ruta de transporte público clásica. A medio camino recordé el cierre de la estación donde debía hacer transbordo por lo que cambié de plan y sin él di pasos sin dirección clara. Las dudas y el dolor de espalda mal disimulado hicieron que algún viandante me troleara en plan Chiquito de la Calzada al grito de “Cobarde, fistro pecadorrrr, no puedor”.

A duras penas encontré la ruta adecuada y llegué a la biblioteca. Consulté la signatura y descubrí con temor un detalle en el que no había reparado. El incunable pertenecía a la sección Infantil -Juvenil. Me dirigí a ella, entré sin oposición y con el libro en la mano un amable empleado me dio el alto. Me explicó que esa sección estaba cerrada por la mañana. Me pregunté en alto porque nadie me detuvo antes de bajar una planta y me permitieron buscar penosamente hasta la angustia para, una vez logrado el objetivo, darme tal disgusto.

Pedí un poco de árnica y comprensión, qué podría importar que alguien tomara prestado un ejemplar aún huérfano de sellos,nuevo, a estrenar, la antítesis del best-seller.

Prometí una buena reseña en Google e incluso una lista de epítetos cariñosos en una entrada en mi blog (como si esto lo leyera alguien).

No fue posible. Ni siquiera un intento de soborno con un reluciente regaliz Pepe Panda hizo mella en el incorruptible bibliotecario.

Volví a casa con las manos vacías y un regusto más amargo que el del dulce que mastiqué a modo de consuelo. Terminé haciendo medio camino de regreso andando a modo de penitencia , para entrar en frío y templar la bombilla incandescente que era mi cabeza.

A eso le llamo yo hacer el canelo.

Quítate la gorra y…

Vete a por veinte kilos de patatas. Eso eran relaciones paterno-filiales y no las de ahora. Hoy en día tengo el placer de poder ver a mis hijes un mínimo de horas al día, pero no nos ponemos de acuerdo. O ellos miran a la pantallita o lo hago yo. Me dejo barba para saber que cuando me besan lo hacen de verdad. Se quejan de que pincho. Me han besado.Todo en orden.

No recuerdo verme demasiado a diario con mi papá pero los fines de semana eran maravillosos . Eran de fútbol y/o bronca.

El era esto

y yo unos ratos era así

y otros así

No fue fácil (sobre todo para él) . Parecía que el me hablaba y yo estaba con la pantallita. Deja-vu total.

Luego pasé por el ejército donde me libré de pegar grandes barrigazos gracias él y ahora descubro fui partenaire de un gerifalte de los de Abascal ,y ni precisamente del rey del 1500 español. No te lo perdonaré nunca, Manuela.

Por suerte,también para él un día salí de casa y ,esperad,no hemos llegado aún, me pareció escuchar voces pero las ignoré.

Sus voces resonaron en mí a cada empujoncillo recibido por la vida y aunque que estuvimos lejos en distancia cuando lo necesité estuvo cerca.

Aquel día de pésimos galenos y nefasto presagio,por suerte incumplido, entendí que los padres a veces se quiebran también por fuera después de mil por dentro para que no veas los grises nubarrones que hay en el cielo ,si acaso algún chaparrón para que luego pueda flipar con el arco iris.

Convirtió a Gonzalo

en el digno y posible sucesor de sus talantes y talentos (¡qué carácter se gasta!), en cómplice de sus bromas y el Sol volvió a aparecer.

Pensé que no me había enterado de nada hasta que un buen día he mandado a mis hijos a por una libra de clavos y un formón y ella se ha buscado la vida aunque sea en Google

Habrá sido en vuestras jornadas de puertas abiertas de cocido y paella o ensaladilla rusa, en el 57 o escuchando a su madre pero de mí no ha salido.

Al verla con el formón no he podido evitarlo y he pensado que no hay peor cuña que la de la propia madera.

Felicidades padre. La acción de gracias se hace con pavos,y tengo dos en casa.

Todos queremos ser del St.Pauli ( o no)

¡Ay, el romanticismo! Los que siempre perdimos llegamos a desarrollar una capacidad que ahora es virtud. Relativizar las derrotas. Es necesario. No se puede ganar siempre. Hay que esforzarse, mejorar y trabajar para ganar. Hay que ser ambicioso y la auto-complacencia hay que desterrarla,  pero hay que ser humilde y autocrítico, reconocer errores e intentar corregirlos.

Pierdes. Te pillas un calentón. Te cabreas. Duermes mal. Pasas el luto. Sigues adelante.

Pero no engañes. Duele. Mucho.

Puedes ser del Atleti o del Rayo pero quieres que tu equipo GA-NE.

La crítica es necesaria. El apoyo y la unión es imprescindible. La mirada atrás ineludible para no olvidar

Los jóvenes no la pueden echar aún y los hoy adolescentes, a los que podríamos llamar Simeonials o Jemecials solo han visto un Atleti competitivo y campeón y tenido conciencia de un Rayo de juego atractivo y ofensivo con buenos años en primera.

No se pueden imaginar que Germán Burgos cupiese por el angosto espacio de una alcantarilla para poder salir de allí o que Paco Jémez tuviera melena. Ni que el Rayo estuviese en primera y el Atleti en segunda no en uuna sino en dos temporadas.  Ni que Fernando Zambrano dirigiese al Atleti. Ni que el máximo goleador español en segunda el año del ascenso colchonero fuese David Villa en el Sporting quien, en un año mágico dió el toque ganador al Atleti como Diego Costa se lo dió al Rayo con una ambición que nos llevó a echarle de menos ayer, hoy y siempre en Vallecas, en el Paseo de los Melancólicos  la Avenida de Luis Aragonés, San Siro o el Juventus Stadium.

Que a todos nos encanta el romanticismo, ser del St. Pauli y esas cosas (uno es muy fan) pero que también de vez en cuando mola ganar.

Escribo todo esto porque lo peor (o lo mejor) que puedes dar a un descendiente en herencia es la afición incondicional por un equipo de fútbol.  Tengo en la garganta y en los ojos un nudo de dolor y un saco de lágrimas, el  que contuve a duras penas al ver rota a mi hija y pensar lo bueno que hubiera sido montar un club de petanca o hacerse socio del mismo.

Realismo trágico

El día que lo iban a a matar, Miguel Ángel Sánchez Muñoz se levantó a las 5:30 de la mañana para acudir al aeropuerto con su equipo. Había soñado que su equipo defendía con orden, que salía al contraataque con frecuencia y que Bebé y Raúl de Tomás lanzarían cañonazos lejanos pero certeros para sorprender a la armada invencible, pero al despertar se vio salpicado de cagada, no de pájaro, sino de Mario Súarez, víctima de una gastroenteritis.

“Siempre soñaba con una defensa férrea” , me dijo su madre, evocando meses después aquel día ingrato.

Antes de que alguien me acuse, con acierto y buenos hábitos de lectura, de plagiar a Gabriel García Márquez os diré que el Rayo, como era previsible, cayó en el Camp Nou en lo que, a buen seguro habréis adivinado, podría ser la crónica de una muerte anunciada.

Michel, leyenda como jugador y entrenador franjirrojo podría estar en las últimas e incluso ser sustituido por un técnico que no resiste una busqueda en Google como jefe de un banquillo en primera división.

A diferencia del Santiago Nassar en la gran obra de Gabo, nuestro mister no salió con camisa de lino y desarmado. A pesar de la presencia del obispo Messi , el artífice de nuestro renacimiento, Miguel Ángel, vistió como lo hacía Santiago habitualmente, de caqui y con botas de montar, con una Magnum 357 al cinto ,y un rifle Mannlicher-Schönauer , otro
300 Holland Magnum , un 22 Hornet y una Winchester de repetición en la retaguardia.

Durante un rato pareció funcionar esa política de armamento digna del mismísimo Charlton Heston e incluso en un descuido del trencilla y de la zaga blaugrana el DT vallecano le dio a De Tomás un Smith&Wesson que le sobraba y éste, rápido y mortal hizo un ovillo de lana entre amagues y perfiles con Semedo y Pique y perforó la red con un disparo contundente que me dicen sonó “baang” en la grada rayista y “pfff” en la mente de Marc André Ter Stegen (0-1).

Nadie les dijo que estos afamados revólveres pueden tener retroceso, y más en manos de “los intocables” (y no precisamente de Elliott Ness)

Jugar contra Messi es saber que de un modo u otro te la liará. Te quebrará la cintura, te construirá una pared para romper tu tabique, lanzará un zambombazo, te anotará un libre directo, romperá tus líneas con un pase certero…pero…¿colgando un balón en una falta lateral?.

En este Rayo hay jugadores intocables, una especie de casta y no precisamente parias en el sentido indio del término, sino en el lenguaje circular, concéntrico y morado de Pablo Iglesias y Podemos.

Jordi Amat y Alex Moreno son casta. A diferencia de Alberto García , Embarba o Trejo que merecieron banco y lo tuvieron al existir alternativas, estos dos jugadores son insustituibles. En el sentido que queráis.

Las lesiones, sanciones o pasillos de seguridad hacen que Amat juegue siempre. Y le pasa como a Busquets, que sabes que lo hará bien pero que, pleno de confianza, alguna vez la cagará.

Ayer lo hizo al menos dos veces, para nuestra desgracia, las que dieron la vuelta al marcador.

En el empate, Piqué entra al primer palo al trote y se ve a Jordi mirar con gesto culpable y aterrado tres metros por detrás como diciendo “¡glubs, creo que ese era el mío !” .(1-1).

Recién iniciada la segunda parte el bueno de Amat, ayer capitán, sintió el peso del rojo brazalete y en un reflejo casi instintivo metió la pierna ante el recorte de Semedo, un regate en dirección a su pierna mala y hacia atrás (¿como se pone aquí el emoji de darse un palmazo en la frente?) .

Con tanto rollo del VAR y la interpretación de las jugadas me ha dado por sostener ahora (cambiaré de opinión con una bufanda al cuello y una birra en la mano) que las jugadas no son interpretables sino interpretadas. Si metes la pierna en el área y tocas al rival…chico, es una lástima pero es penal. Otro tema es qué hubiera ocurrido en la acera contraria pero no hoy no me apetece, como os digo, interpretar.

Llegados a este punto solo quedaba esperar a que Messi fallara el castigo, cosa que ocurre de vez en cuando, pero ayer el rosarino se disfrazó de Gaizka Mendieta y lanzó ese penalti con paradinha no paradinha , controlando la estirada de Dimitrievski y superándole con desesperante facilidad. (2-1).

El plan de Michel pareció ser sostener el partido y lanzarse a por él los últimos veinte minutos. Retiró a Amat y metió a Pozo, que es ese revólver pequeño. bonito, con cachas de nacar, juguetón pero que te puede matar. Minutos después incluyó a Embarba por Álvaro García, ambas armas de aire comprimido pero veloces .

No sirvió de nada. Apareció , o mejor dicho, no apareció el otro insustituible de la plantilla rayista en el momento del todo o nada. Alex Moreno, más por culpa de Cobeño que de Michel juega con la tranquilidad de que es imposible que lo sienten y con ese desparpajo juega, para bien (muchas veces, todo hay que decirlo) y para mal ( su banda es un colador con agujeros por donde entraría un melón de Villaconejos). Es capaz de frenar un tiro libre de Messi con la cabeza y de dejar su banda yerma.

En una de tantas contras, el 7 rayista se queda a dos aguas, ni arriba ni abajo y falto del cinismo necesario para un zaguero de bien reacciona tardísimo para llegar a la falta táctica, se frena y arranca tarde. El talento de Dembelé, Suarez y Rakitic hizo el resto. (3-1).

En esta suerte de realismo trágico el equipo vuelve a perder, mejora las sensaciones pero cae y en el club empiezan a pensar en convertir el césped y aledaños en la magna pinacoteca. Un Prado lleno de Velázquez, con pintores mal reflejados, espejos, posados y algún cuadro de marca blanca al que no conoce ni Hulio.

Miguel Ángel Sánchez Muñoz entró en su casa por la puerta trasera, que estaba abierta desde hacía un tiempo y se derrumbó de bruces contra la cocina.

Ojalá me confunda de final. Siempre Gabo.