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Historias del parque

Este año toca terminar las vacaciones en el Parque de Atracciones de Madrid. Digo toca porque  mi escaso amor por la adrenalina me convierte en mochilero profesional y asiduo usuario de la zona infantil .

Atrás quedan aquellos años en los que acudimos con los amiguetes y en manada osaban unos subir a todas las atracciones y otros disfrutaban de placenteras charlas con amigas de prudencia y paz.

Todos tenemos un pasado y es hora de desenmascarar a gente en la actualidad defiende la mesura y las normas de convivencia.

Me cuenta un pajarito que un buen amigo , corredor pero no runner,amante de Bono pero no del PSOE y residente en el pueblo vecino a Valdemoro hizo pasar un mal rato a mi paciente hermana.

Estaba ella en calurosa espera y el susodicho se percató de su presencia.Estaba en primera fila por lo que,ante la indignación general la invitó a colarse a grito «pelao».

La pobre aguantó la compostura y evitó un linchamiento seguro.

La cosa no acabó mal pues años mas tarde aquel imprudente chaval se convirtió en padrino de la hija de mi juiciosa hermana.

 

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Pentalogía de los cuarenta y cuatro. Vicios a eliminar

Abro las puertas del cuore en búsqueda de besos ,abrazos,consuelo y,tiraos el rollo,algún que otro regalo u obsequio (presente no,que ya me estresa el mío y el futuro no os digo ná) ya que el lunes 21 de este mes el que firma cumple la nada desdeñable (o muy,según propios o extraños) edad de 44 años. Si alguno o alguna se decide,comuníquese por privado para recibir mis señas pues la virtud se ha convertido en necesidad y el paso de una 48 a una 44 de pantalón y el regreso desde la XL amplia a una L de camiseta ha ocasionado un desgraciado drama que no hay cinturón que arregle. El tren superior luce con ropa amplia y joven (vaya,que le estoy robando camisetas a mi hijo) pero la amplitud de mi armario actual es digna de una cama nido del país del sol naciente. Se aceptan también zapatillas, que un día le dije a una amiga que se estirara y sus “tenis” han batido todos mis récords.

Dejando penurias al márgen, cercano ya el día de soplar velas,a uno le ha dado por mascar una temible realidad. Casi no me quedan vicios.

Acabé con el tabaco antes de que él acabase conmigo. Dejé el alcohol en consumo de cantidades nivel destilería o abrevadero hace tiempo, apenas bebo refrescos con gas y azúcar, me echo sacarina en el cafe y me paso el día comiendo verdura. La alegría de vivir,vaya.

Ni siquiera abuso del vicio masculino más típico y tópico. El de rascarse, manejarse o cotejarse el interior de la zona inguino-escrotal. Si,tocarse los huevos,estáis en lo cierto.

He eliminado todo vicio salvo dos,uno que me acompañará hasta la tumba y otro que propongo borrar de mi vida.

El primero es obviamente,el consumo,uso y abuso de la cocina de madre. Desde los sándwiches de ensaladilla rusa y las tartas de los cumpleaños hasta las croquetas, el cocido,la sopa de marisco y la madre que la parió que tiene foto al lado de la puerta de mi casa como pionera en ese hogar.

El segundo y penúltimo en caer ha caído hoy en desgracia.

Salía a tirar la basura en mi trabajo y me he cruzado con un ejercicio de zombis que pensé me iban a comer. Me rodearon involuntariamente mientras miraban, parecía, hacia el suelo. Choqué con dos ellos y salieron de su mundo en aquel momento. Su cerebro hizo doble check azul. ¿Aún no lo habeis pillado? Entonces hacéis lo mismo que estes infelices y yo. Ir por la calle mirando el móvil. Desarrollareis unas tibias a prueba de farolas,un calzado a prueba de cacas de perro y algo de tortícolis pero os estaréis perdiendo muchas cosas,para empezar conversaciones con seres queridos,admito avergonzado pensando en lo ridículo que resulta cuando ves hacerlo a los demás.

Espero conseguirlo. Cuento con vosotros.

PD No seáis duros conmigo,si me veis hacerlo mandadme un wasap y me avisai…¡mierda!

La importancia del relato (y no va de política,aclaro)

En determinados momentos y lecturas pareciera que cualquier tiempo pasado fue mejor. A veces es así,sin duda, pero en otros casos leer como se contaba la realidad antaño puede sorprender al más pintado.

Es el llamado relato,que algunos creen inocuo o de escasa relevancia pero que queda en memorias, subconscientes y por suerte o desgracia para quienes lo escribieron en la hemeroteca .

Sin ir más lejos ayer leí a alguien que no conozco de nada en Twitter hacer una pequeña reflexión sobre lo cerca que estuvo la droga y su miseria en nuestras vidas de niños o adolescentes en los 80. Me identifiqué con su idea de que la moneda fue al aire y en algunos casos ,los nuestros,salió cara ,pero estuvo girando sobre si misma y podía haber salido cruz como le ocurrió a tantas y tantos.

En esa conversación alguien preguntó para que servía el limón con la jeringuilla y quise cerciorarme de que mis ojos no me engañarán ni mi memoria traicionase. En Google escribí “Jeringuilla y Limón ” y salió aquello que me hizo enfurecer en su momento. Un relato “buenista”,no sé si inocente, interesado o simplemente alejado de la realidad de quien se acerca a un barrio que nunca pisaría y se deja “vender una moto” para indignación vecinal.

El artículo, podéis buscarlo, publicado en El País en 1987 pretendía hacer un retrato del mundo de la heroína a través de la proveedora de limones y jeringuillas. Su firmante aún tiene un puesto importante en el diario,y aunque todo escribiente echa un borrón aquí debió echarlos todos juntos. No seré yo quien juzgue a esta persona sin más datos,lo que sería injusto,pero el artículo resiste 32 años en la hemeroteca sin rectificación o disculpa.

El caso es que a la mujer que repartía los útiles de esa vil adicción se la trató con una compasión inmerecida,una comprensión inaudita y una ceguera grave, describiendo a la mujer como pobre viuda solitaria ,loca alimentante de mascotas descarriadas y benefactora digna del Nobel de la Paz.

La realidad era que la “señora” era una hampona rodeada de matones en los que la heroína no había hecho mella,que nos amenazaba cuando osabamos levantarnos y protestar y que manejaba con puño de hierro a los yonquis pese a lo escaso de su humanidad.

Ay,el relato. Tanto daño hizo y hace ese relato que confunde a les delincuentes con inadaptados ,a les malhechores con desarraigados y a les malvados con víctimas del sistema a ojos de los mayores confusos ,aquellos que ven en la cruda descripción de la realidad de los barrios periféricos un atisbo de racismo o clasismo,o de facherío recalcitrante que no va conmigo,y manejan tales escusas para mantenerse alejados de la realidad.

La desazón de Ari

Desde hace unos días, sin motivo aparente,noté que Ari, Yorky mestiza (quien no lo es), ladrido andante,energía patrocinada por marcas que dan alas estaba un poco mohina.

Lo achaqué al estrés septembril,al principio del otoño y al pequeño abandono que sufre quien pasa unos meses en compañía permanente de unos y otros y de repente se queda de Rodriguez sin poder ver la tele ni tener un abrebotellas para tomarse una cerveza fresquita.

Ayer llegó la explicación.

La mamá de su amigo no está.

Desde que fuera bebé, Ari bajaba rauda las escaleras y antes de que pudiera saludar un can vecino la ladraba con taladradora persistencia. Su dueña, señora de luto eterno,gitana raza,nobleza vecinal,amabilidad y cariño la hacía mimos y Ari,revolera y revoltosa con su amigo hacían levantar y girar la falda mientras nuestra vecina,divertida,sacaba a pasear una risa franca,generosa y amorosa.

Hoy en casa estamos de luto. No llegó a tiempo la intervención y su corazón dijo basta.

Ari lo supo antes,pero nosotros,egoístas apresurados ,no fuimos conscientes hasta que nos dimos cuenta de que en ese triste paisaje de jardín sucio,calle desierta y ausencia de esperanza nos faltaba la alegría enlutada de nuestra vecina,que en extraña pareja con su mascota nos sacaba los buenos modales y el mejor humor.

Descanse en paz,vecina.

¿Se me vio el cartón?

Hace ocho días me obligué a ir a un evento de running. Me sobraba cansancio y me faltaban horas de sueño,pero la dificultad de conciliar los horarios laborales y escolares con la actividad física hacía necesario que me calzara las zapatillas y saliese a correr. Encontré allí a un amigo en la última fase de preparación de un maratón y la conversación fue divertida,realista pero positiva y muy motivadora. Me ayudó a mantener las ganas y la ilusión de mejorar y puso el acento en el esfuerzo que quien tiene un trabajo con mucho desgaste físico debe realizar para superar el cansancio y salir a trotar.

Dicho esto, la realidad me llevó por otro camino.

La semana de trabajo fue durísima y solo pude salir a correr el miércoles y piano,piano. Se trataba de no hacerse mas daño y llegar sano al domingo,día de carrera en el que asaltaría la marca propia en los diez kilómetros para poder salir a correr en la San Silvestre desde un cajón algo menos masificado.

Recogido el dorsal de la Carrera de la Semana Naval el sábado hice balance de daños. Cuello,hombros y espalda regular. Brazos y piernas bien.

Cuando me dieron el número me dio la risa. Recordé que mi mujer me toma el pelo diciéndome que se me ve el cartón. Mi coronilla ,digna de derbi, de Zizou y de Simeone empieza a hacer aguas y enseguida temí que el dorsal también. Era duro,como la Armada y tieso como lo militar pero no parecía resistente al agua,como debiera ser un dorsal de la Marina.

Aquello solo podía ir a peor y mi chica confirmó mis sospechas. Me recordó que aquella tarde despediamos a un primo suyo de vacaciones en Madrid ante su regreso a casa. Temí que la celebración latina convirtiera mi carrera en una tragicomedia de “qué listo y melopea”.

Escapé de la cerveza pero no pude resistirme a una exquisita Carapulcra peruana,guiso compuesto de papa seca,cacahuete, cerdo,pollo,ají panca,ajo molido,vino tinto,caldo de carne y acompañado por arroz en cantidad. El manjar y su toque picante podían tirar por los suelos mi meta,pero qué sería de mis intentos de mejora sin deliciosas piedras en el camino.

Me lo zampé gustoso e hice la digestión con un bochornoso derbi. Me acosté preocupado.

No imaginaba que en carrera esa sería la menor de mis preocupaciones.

En la línea de salida volví a sentir el miedo por un dorsal menos flexible que nuestros políticos pactando. Olvidar quitar la funda al móvil tampoco ayudó y al meter el ladritel en el cinturón los dientes de la cremallera volaron como los de un delantero de la Premiere League. Conseguí dejar el cierre en el medio justo con el disparo de inicio de la prueba y el mismo me debió dar de lleno pues salí disparado (perdón).

Una de las cosas que me ha ayudado a mejorar es tener un relojito con GPS y pulsómetro. Si quieres mejorar tu marca no gastes mucho en marcas caras y preciosas,cómprate uno chino mas barato y con marca de móvil en expansión.

El aparatejo,tan preciso como las encuestas con Ciudadanos provocaba en mi un indignado estupor. Me notaba rápido y agitado pero el peluco se empeñaba en mostrarme un ritmo de 7:30 minutos por kilómetro en mil metros mas largos que esperar el metro de Madrid. No veía el cartel del primer kilómetro y aceleré y aceleré hasta que me topé con el cartel del 2. A mi paso el reloj marcó un crono de 8:58. No salía de mi asombro,pues iba fuerte pero no al límite. Tuve un segundo de duda y la suerte de cara. Un hada madrina justo delante llevaba un ritmo para mi exigente pero asumible y decidí arriesgar. Al ir tras ella no puede ver su número de dorsal,pero solo puedo decir gracias ya que, sin querer,marcó el ritmo mejor que una liebre profesional.

Me relajé un poco en la supersubida de Concha Espina para no atragantarme al beber agua y me refresqué echándome medio botellín por encima. Supe al instante que la había cagado. La cuesta abajo siguiente en sombra hizo que el dorsal cartulino absorbiera el liquido elíquido elemento y fuera deshaciéndose en segundos. Corrí un centenar de metros sujetando con la mano a lo Napoleón lo que quedaba del 264 pero asumí la irremediable perdida y protegí lo que en aquel momento era mi único tesoro, el chip y el trozo de cartón con los números del dorsal. Temí ser descalificado y me entristecí de perder un gran recuerdo de mi mejor carrera,pero el cabreo se convirtió en rabia y ganas de llegar a meta y comerme a alguien.

Ya en el kilometro 7 supe que aquello saldría bien. Cuesta abajo y sin frenos solo quedaba una cuesta cerca del 8. En esa traicionera tachuela me sentí fresco y utilicé el motor que me quedaba para terminar a tope.

Hace poco leí a un corredor de los del montón (como yo), y de los que ha adelgazado mucho (¿os suena?) escribir que había corrido en 46 minutos. En una actitud de pura y injustificada soberbia siempre me creí (sin fundamento alguno) más rápido que él. La animadversión ideológica que profeso hacia el tipo,leguleyo como yo,pero con más agallas para ejercer y dinero que uno hizo el resto.

Apreté los dientes al pasar delante del Colegio de Abogados en Serrano y no me detuve hasta meta,donde pasé un momento de terror al pedirme el juez tras cruzarla el chip y el girón de dorsal que me quedaba. Le expliqué lo ocurrido y me tranquilizó, pero no tuve todas conmigo hasta que vi la clasificación en la que los 45:06 definitivos superaron mis mejores expectativas para hoy.

En resumen, un cúmulo de desgracias al estilo Woody Allen en “Toma el dinero y corre” con un final más que victorioso.

Lo primero y lo último lo puse yo. El dinero no da la felicidad.

La mochila olvidada

El saber no sólo ocupa lugar,también pesa y cuesta dinero .

(Frase “tuneada”)

En extrarápido record mundial,en la jugada de todos los tiempos,barrilete cósmico,¿de qué planeta viniste?,”¡Brrrrr JUGÓN!, olvidé la mochila de mi hijo en el supermercado de confianza.

Una semana de colegio y zas, la realidad escupiéndome en la cara cual Petrovic a Monjas en aquel torneo de Puerto Real con la Cibona de Zagreb.

¡Ni siquiera tenemos todos sus libros!

Te quieres morir,te sientes culpable por tu despiste,tu mala cabeza.

Una mochila olvidada está repleta de conocimiento,el que llevan esos libros,de experiencia,la que tienen sus autores,del tiempo y esfuerzo que emplearon en él y del cariño que le pusieron para que los demás crecieramos . Puede contener alguna errata, pero ya se sabe que las prisas por falta de tiempo y tanto cambio es lo que tienen. Una cartera está llena de cuadernos llenos de aprendizaje y práctica,de lápices con los que colorear la vida y gomas de borrar lo malo,lo equivocado,lo torcido.

Una mochila olvidada es aquella que no echas en falta hasta que la necesitas,en su pérdida te das cuenta de que era imprescindible y aunque puedas sustituir lo básico que iba en ella,las notas escondidas ,los garabatos hechos en clases aburridas,los dibujitos y los envoltorios de palmeras de chocolate que compartiste con los amigos no volverán.

No volverán, salvo que la encuentres. Esta mañana fui al súper de confianza una hora antes de que abriesen . Allí estaba la empleada subida en la maquina de limpiar. La hice un gesto llevando mis manos hacia los hombros y lanzándolos hacia adelante. Me sentí como Dora la exploradora pero la chica lo entendió. Un par de minutos después salió por la puerta de servicio con la preciosa mochila roja.

Siento haberte llamado mochila,Villaluenga. Nos encontramos en cualquier supermercado.

Estrambote

Me encanta,todo hay que decirlo.

Está locura de vida en la que el disparo de salida es el cumpleaños de mi hijo mediano me estresa,me ilumina,me pesa,me fascina y se hará muy dura hasta convertirse en rutina.

El primer día suele salir mal. Los míos se fiaron de su padre y casi hay tragedia. Bastante tenía yo con ponerme la alarma a las 5:30 para ir a trabajar como para acertar con la hora de diana de mis fieras de cara a su primera jornada escolar .

Éstas despertaron como suelen hacerlo, con mal disimulada pereza, ritmo de hogar del pensionista y melancolía septembril hasta que uno quiso quitar la radio tras escuchar dos canciones seguidas del Siglo XX y decidir que ya era suficiente. En ese momento se mascó el drama. El reloj se iluminó, amenazante.De quince minutos disponían para desayunar, cambiarse, asearse (en el orden que sea),tomar el bus y llegar puntuales al instituto.

Dicen que no hay mal que por bien no venga. Consiguieron llegar a tiempo. Con el ColaCao en el bofe pero en hora. Quizá ahora entiendan el concepto de rapidez .

Fue el perfecto aperitivo del caos que se instaura en nuestras vidas. Abroncado el primer día,el segundo,para mí libre de cargas profesionales no ha llegado ni a la mitad y ha ido así:

6:45 Diana

6:50 Pis-caca perro.

7:05 Paparunning

7:45 Ducha y desayuno saludable

8:30 Cole con el pequeño.

10:15 Tapeo de inicio del curso versión mejillones al vapor. (TREMENDA HORA Y ESTRENO CULINARIO ).

13:00 Western Bacon Burger de manual y talonario en Carls Jr.

El turno de tarde se compone de los siguientes ingredientes:

España-Polonia de basket

Recogida hijo amado del centro escolar

Reunión de curso.

Recogida de libros faltantes.

Histeria porque no están todos.

Más recados ante peticiones docentes intempestivas.

Cena tempranera.

Trío de menores holgazaneando sin ganas de dormir.

Duo de padres que terminarán durmiendo antes que ellos.

En resumen,lo de todos los años. Mañanas muy llevaderas y tardes del Averno. Un estrambote que tenía ya ganas de vivir.

Proclamo solemnemente inaugurado el curso 2019-2020.

La jefa infiltrada

Me arrepentiré. He hecho demasiadas confidencias en muy poco tiempo,pero es que ella,la jefa infiltrada,fue muy eficaz.

Conquistó mi confianza haciéndose pasar por aprendiz de criminóloga y leguleya y mostrándose afable,colaboradora y con un toque de ironía y frescura que soltaron mi lengua de bocazas.

Sospeché una tarde de ella en sus visitas frecuentes al baño por problemas menstruales y confirmé mis temores cuando faltó unos días por enfermedad. La hice en su despacho con coleta,mala leche,traje de chaqueta gris y pantalón a juego poniendo negro sobre mi blanco mis penurias,quejas y querellas sobre el día a día en este,nuestro supermercado .

Su tapadera para disipar mis dudas fue lo que la mató. La vi a lo lejos salir del almacén con un destornillador de estrella. Ella no me vio y la posterior noticia de la avería del aire acondicionado sin que ella,en perfecta infiltración, moviese un dedo, fue como una mano de pintura fosforescente en las huellas de un crimen.

No contenta con ello encontró supuestamente una colonia de mosquitos entre unos zumos, dulces como su intención de sonsacar toda la información posible a este pobre desgraciado.

Lo consiguió, no pude resistirme. Lo pagaré caro,pero ha sido un placer…

Que te vaya bonito,Ana Ruiz.

La modernidad era esto

Mola mil ser moderno. Si estás en el lado bueno,claro está.

Como diría Jim Morrison “Break on through to the other side”.

Como dice el refrán “en agosto,frío en el rostro”.

Tenía hambre y aún lejos del lugar de mi siguiente obligación (una hora en transporte público) decidí darme un capricho y entré en un restaurante de comida rápida muy molón. Quedaba una hora y tres cuartos para mi siguiente cita y el verano convertía el lugar en inusualmente tranquilo. Era el segundo en la cola,habían mesas de sobra y hasta en el colmo del servilismo actual me iban a traer el almuerzo a la mesa. Nada podía ir mal.

Ni me planteé (mal) que a quien están sirviendo llevaba casco de moto. Tardaron un poco,pero en seguida llegó mi turno. Llegó otro motorista y la camarera se incomodó. Entró a la cocina y le sacó su pedido. Por fín me toma nota, pienso.

Me siento relajado.

Pasa un cuarto de hora y aquello parece la parrilla de salida de MotoGP. Todos se agobian y no comprenden a la pobre empleada que entra y sale mientras otra vuela dentro. Hay dos personas trabajando para un local de varias decenas de mesas.

Otros quince minutos después no hay señales de mi comida y me empiezo a preocupar.

Diez después pido la comida para llevar rezando para que me la sirvan a tiempo de llegar puntual a mis compromisos.

Cojo la bolsa presuroso mientras el tercer empleado,recién llegado y apuesto que adelantando su hora de entrada al turno por las circunstancias, esboza una mueca de disculpa y una sonrisa. La entreabro y veo que hay algo más de lo que he pedido. La camarera rompe mi honrada intención de avisar de su error con un guiño de complicidad y agradecimiento a mi paciencia y salgo pitando enrabietado con tanta precariedad laboral,tanta admiración por gente que nada a contracorriente a pesar de que lo más cómodo sería hacerlo en paralelo y dejar pasar su horario entre colas y tanta pena de estar rodeado de una pléyade de perezosos a los que alguien invitó a demostrar con un clic que siempre hay por debajo algún miserable a quien explotar más que a uno y ocultar que hay un empleado menos de los debidos en el restaurante para satisfacer la demanda de sus maltratados clientes presenciales.

Llegar a mi siguiente destino con una bolsa de cartón llena de alimentos hipercalóricos no me pareció una buena idea y no había tiempo así que convertí el suelo del recodo maletero del metro en mi mesa y ante el estupor (y la envidia) general malcomí sentado ese manjar en el trayecto de tres paradas, me limpié como pude con una servilleta aquel atentado grasiento en manos y boca y estuve apunto de cantarles a los mirones de pulsera patria y finos modales un cantar partisano,pero recordé que el Bella Ciao es ahora el himno de Netflix,de la Casa de Papel y de la modernidad y hubiera logrado el efecto equivocado.

Por cierto,estoy deseando que llegue la cuarta temporada y que Tokio,encarnada por Úrsula Corberó,deje de meter la pata de una pena.

Lo siento,yo también soy un moderno.

Papa rellena y helado. Celebrado

¿Conocéis a Dante Hicks?

Es un tipo al que llaman en su día libre para ocuparse de la tiendita en la que gana su sueldo vendiendo de todo, compartiendo confidencias con otros compañeros y al que le ocurren todo tipo de cosas,tan increíbles como identificables para los que atienden al público. Es el prota de la saga de películas “Clerks” de las que,otra vez más, recomiendo su visionado, sobre todo a los que nunca estuvieron al otro lado del mostrador.

El caso es que, mientras ayer tomaba aire entre carro repuesto y carro ordenado oí como mi pantalón se rompía por el lugar más insospechado. Resignado, caí en la cuenta de que celebraba un aniversario. Dieciséis años en este empleo que pasaron como un suspiro.

¡Ni siquiera me tocaba trabajar!

La perfecta imagen de lo que ha pasado. Nunca imaginé que me fuera a dedicar a esto pero aquí estoy.

A veces las cosas se ponen duras ahí fuera,pero lo mejor de todo esta ahí dentro.

Gente que supera las dificultades con un esfuerzo y compromiso muchísimo mayor de lo que reciben a cambio. Gente que da lo mejor de sí cuando peor vienen dadas sabiendo que no recibirán el reconocimiento que merecen.

Gente con una implicación y problemas mucho mayores que quien organiza sus vidas.

Gente que aguanta carros y carretas por distintos motivos pero ahí está, tirando del carro.

Al parar para cenar descubrí mi dulce recompensa. Una compañera invitó por su cumpleaños a unos helados mientras yo estaba en la playa de vacaciones. Somos tan pocos que sobró alguno. Acepté su generosidad en diferido y celebré con gula pero sin velas mi 16 aniversario. Ese placer frío y oscuro con un toque amargo representa la vida diaria y su cobertura de azúcar y crema nos ayuda a sobrellevarla.

Al llegar a casa me esperaba otro manjar. Un papa rellena de carne,cebolla,huevo,aceitunas y yo qué sé qué más. Todo lo que se necesita para tirar hacia adelante.

Estomago lleno corazón contento.

Mejor con mucho amor.

Another brick in the wall

Demasiado homenaje me parece. Mentar a Roger Waters y al presidente del Rayo Vallecano SAD en la misma frase me causa sonrojo ,pero este texto también se podría haber llamado Raoul and the Kings of Spain,disco sin pena ni gloria de Roland Orzabal y sus Tears for Fears,grupo musical señero en mi infancia y juventud y mi mente se azara.

En fín. No se trata de insultar a gente que nos hizo disfrutar con sus armonías, letras y mensajes sino de hacer ver que una sola persona y las que lo rodean está poniendo en jaque a una afición quizá no la más numerosa, ni la más alborotada, ni la mejor ni la peor, simplemente la afición de un equipo de barrio que a pesar de un millón de dificultades y trabas ha situado para bien en el mapa al barrio obrero más famoso de España, zarandeado y ninguneado por los poderosos, boicoteado en su progreso,limpieza y seguridad por los políticos que decidieron arrinconar al sur de la M30 la pobreza y ponernos como premio de consolación un parlamento regional en el que algunas de sus señorías aprovechaban el rato para mangar en el Eroski. Eso ya lo hacíamos hace décadas en el Simago,oiga,diría algún vecino nuestro socarrón.

Solo interesamos para convertirnos en el Air BnB de la capital y con ese espíritu el dueño del Rayo Vallecano SAD nos lleva hasta ese “Tears for Fears”, esa tristeza temerosa de que tras la muerte del abonado más antiguo del Rayo vaya el deceso de la Agrupación. Mientras tanto el Estadio se convertirá en lugar de visita de turistas extranjeros y nacionales que paguen barbaridades por nuestros asientos, se hagan fotos junto a la mierda acumulada probablemente desde abril del 79 y ese disco de Pink Floyd al estilo Fraga en Palomares (aquí no pasa nada) y disfruten del aura de nuestra casa sin saber que el inventor,genio y figura, Undertaker para los amigos de la lucha libre,espera el fín de la franja para comerse un arrocito en Castellón.

Con la subida generalizada en los precios de los abonos, la separación del abono del Rayo femenino del abono general, la nula política de marca el presidente y ahora la decisión de adelantar la venta de los abonos del Femenino y rechazar todas las propuestas de la masa social del Rayo en la reunión de ayer,Presa ha decidido poner otro ladrillo en el muro que creó entre SAD y seguidores en lugar de gastarlo en obras y arreglos para campo o Ciudad Deportiva. Es más, parece querer regalar un ladrillo a quienes han renovado su abono para que se lo lancen a quienes se niegan a consentir los caprichos del dueño buscando dividir a la afición y convertir Vallecas en un Londonderry o un Belfast.

Solo la unión del rayismo derribará el muro, seamos protestantes o católicos.

Da igual que seamos capitalistas,anarquistas,o socialistas,fumadores de puro, cigarro o peta, hay que estar juntos frente al dueño del juguete y su rabieta.

95 años de milagrosa historia lo merecen. Pensad en cuando paseais por la Albufera, por Martínez de la Riva,Arroyo del Olivar, Monte Igueldo ,Pedro Laborde. No queda nada de lo que había cuando éramos niños.

Ojalá podamos seguir diciendo “Siempre nos quedará Vallecas”.